![]() |
|
San José y el silencio activo "Ante la magnitud del acontecimiento José no se desparrama y va por allí dando vivas voces, contándole a todos que el Mesías ha venido, que es el Hijo de su virginal esposa, y cuantas cosas pudiese contar. Guarda mesura y silencio. Se muestra con una extraordinaria modestia, que parece nutrirse de su inmersión en los misterios de los que es partícipe y a los que coopera desde su libertad. Su modestia, como don de lo Alto, guarda una significativa relación a la trascendencia de los acontecimientos de los cuales es protagonista, y sobre los que guarda tan sobrio y prudente silencio. Hay un "clima de silencio que acompaña todo lo relacionado con la figura de José. Pero es un silencio que descubre de modo especial el perfil interior de esta figura. Los Evangelios hablan exclusivamente de lo que José "hizo"; sin embargo permiten descubrir en sus "acciones" -ocultas por el silencio- un clima de profunda contemplación -dice Juan Pablo II-". Y efectivamente, todos los pasajes sobre San José lo muestran en silencio. Escucha, acoge y hace. A él le cuadra plenamente la gran Bienaventuranza que el Señor, poniendo de relieve las virtudes de su Santísima Madre, lanza a todos "los que oyen la Palabra de Dios y la guardan". Igualmente ese silencio tan eminentemente activo permite aplicarle aquella otra sentencia de Jesús: "No todo el que me dice: "Señor, Señor", entrará en el Reino de los Cielos, sino aquel que haga la voluntad de mi Padre celestial". El ejemplar silencio activo de San José muestra una extraordinaria posesión de sí, un señorío de sí tal que permite descubrir en él el asiento y la expresión del conjunto de silencios de la Dirección de San Pedro. Uno a uno los vemos desfilar dibujando la "fisonomía espiritual" del Santo Custodio en quien la areté aparece efectivamente unida a la fe. Ese silencio activo de San José no puede menos que producir honda admiración, en especial en un mundo donde la eficacia -en sí misma neutra- aparece mutilada, sin referentes morales dignos, sin el horizonte de excelencia, de areté, que se nutre en la fe como nos es mostrada en el Santo Custodio. La maestría personal aparece en él claramente encuadrada y referida al cumplimiento del Plan de Dios. De allí una gran lección correctiva para toda "eficacia por la eficacia", una auténtica lección de vida que lleva a ver las cosas esenciales y a situar y a comprender la propia existencia y acción en medio de ellas, sustentándose siempre en lo esencial. El silencio activo y eficaz con que San José participa en la economía de la reconciliación, encontrándose y nutriéndose "en la intimidad del misterio" es decididamente un horizonte para hoy. En él se da la unidad de quien, contemplando lo esencial, no se queda pasmado o ensimismado, sino que al mismo tiempo es capaz de darse, como libre cooperador de la misión que Dios le encomienda, a un servicio pronto y extraordinariamente eficaz del Plan de Dios." Enseñanzas de San José para la vida cristiana
|
|
|
|
|
©
Copyright
2008 |